4 de abril de 2021

POEMAS DE WALT WHITMAN

 

 A un extraño


¡Extraño que pasas! No sabes con qué anhelo te admiro,

debes ser el que buscaba, o la que buscaba

   (viene a mí como en un sueño),

yo, seguramente, en algún lugar viví una vida gozosa contigo,

todo revive cuando nos cruzamos, fluidos, afectuosos,

    castos, maduros,

tú creciste conmigo, fuiste un chico o una chica conmigo,

comí y dormí contigo - tu cuerpo dejó de ser sólo tuyo,

    y no dejó que mi cuerpo sea sólo mío,

tú me das el placer de tus ojos, rostro y carne, cuando pasas

    - toma mi barba, mi pecho, mis manos, a cambio,

no te hablaré - pensaré en ti cuando esté sentado solo,

te esperaré - no dudo de que voy a encontrarte de nuevo,

me aseguraré de no perderte.



Cuando leo sobre la fama conquistada


Cuando leo sobre la fama conquistada por los héroes,

   y las victorias de poderosos generales,

   no envidio a los generales,

ni al presidente en su presidencia, ni al rico

   en su gran casa;

pero cuando leo sobre la hermandad de los amantes,

   cómo era con ellos,

cómo a lo largo de la vida, a través de los peligros, el odio,

   inmutable, durante mucho tiempo,

en la juventud y en la edad madura y en la vejez,

   fueron firmes, afectuosos y leales,

entonces me quedo pensativo - me alejo rápidamente,

   lleno de la más amarga envidia.


Walt Whitman, Calamus

POEMAS DE CARINA SEDEVICH

 

 

Siempre que llueve recuerdo el amarillo.

Pienso en el diente de león, sedoso,

que aquella tarde deshizo mi sobrina.

Y en su cabeza, como una gran cebolla,

fulgurante sobre el pasto húmedo.

 

*

 

Entre las ramas bajas del lapacho

la niña arranca flores amarillas.

Dice que piensa en esas flores

mucho tiempo.

Y yo sonrío.

Casi no pienso

hace mucho tiempo.

 

*

 

Esta tarde

la lluvia malogra

en mi recuerdo

un árbol

que nunca conocí.

 

 

 

 

 


Entre las ramas un benteveo canta.

Cuando era pequeña me apenaba.

Volveré a ser infértil, pura, magra.

Volveré a dejar crecer mi pelo.

Olvidaré mi sexo como suelo

olvidar la trama de los cuentos.

Pienso en la pena de los pájaros

como se piensa en un tatuaje viejo.


*


Atravieso el parque.

Las cotorras

calan la siesta con su risa

verde.


*


Sólo nubes en el cielo.

Mi hijo está triste por amor.

Y lejos.

 

*

 

Cipreses secos.

Si pudiera prestarte el corazón,

en este trance,

hijo.

 

*

 

Otra vez los benteveos.

Quizá mi hijo

hoy encuentre dramático

su canto.

 

*

 

Cruzando el parque

descubro otro gran nido de cotorras.

Prefieren ciertos árboles,

oscuros y grandes.

 

*

 

Querido hijo:

 

cruzar el parque

mirando hacia los árboles

te salva.

 

 

 

 

 

En una película oriental

los muertos eligen un recuerdo

para vivir en él como un insecto

inmóvil en un ápice de ámbar.

 

Buscan momentos sin exaltaciones

en los que no pudieron vislumbrar

resabios de pasado o porvenir.

 

Al fin,

prefieren recordarse solos.

 

 

Carina Sedevich, Un cardo ruso

 

30 de enero de 2021

AUTOBIO

 

 

Me dijeron:

-O te subes al carro

o tendrás que empujarlo.

 

Ni me subí ni lo empujé.

Me senté en la cuneta

y alrededor de mí,

a su debido tiempo,

brotaron las amapolas.

 

 

Gloria Fuertes

25 de enero de 2021

POEMAS DE LILIANA ANCALAO

 

 

DETRÁS DE LOS PÁRPADOS

 

detrás de los párpados queda la vigilia detenida

en el sueño un haz de luz centellea

y sospecho

que un paso más acá están las respuestas


recuerdo que en sueños

puedo volar

y vuelo

sobre escaleras rotas alturas silenciosas

y hombres que espían

 

¿qué fui yo?

¿qué delicados pies tenía

que corría sobre el cuerpo de la nocheaire?

¿qué mensaje llevaba?

¿qué vértigo me hundió los ojosmiedo?

¿qué burla corrosiva tocó mi hombro

y me abandonó despierta en la otra orilla?

¿alguien fue enviada en mi lugar?

¿alguien curó mis alas rasgadas por el silencio?

 

que no supe llegar a destino

y que se desarmó mi vuelo leve y blanco en la neblina

y que estoy condenada en cada sueño

a repetir el intento

 

hasta que pueda fervorosa

traspasar en vuelo los párpados de la vigilia

y me gane

amanecer al mundo

con dos cicatrices en la espalda

 

 

 

PREGUNTA

 

habrá que resignarse a ser pregunta

arremangarse los pies

seguir andando

con un golpe de sismo por espalda

sin cimientos

ni contemplaciones

 

habrá que acostumbrarse sin respuesta

morir en una historia y otra historia

salir de madre pateando las preguntas

por los caños de la piel

hasta los huesos


y andar

humano nomás

apuntalando luchas

controlando el pulso de la tierra


mirarse escombro en el mapa de los sueños

 

 

UN HOMBRE

 

el sol al mediodía del desierto

 

un hombre elige piedras

 

piedra encastra piedra

apunta al menhir

 

descansa

apoya la espalda

sobre su obra nunca concluída

 

dios le toca la frente con el cielo

 

 

Liliana Ancalao

22 de enero de 2021

UN POEMA DE CAMILA GARCÍA REYNA

 

 

cada día hago el ritual

cierro los ojos

me desentiendo del miedo

aunque sienta pasos en el techo de casa

y la puerta esté abierta

y tenga las razones suficientes

de esconderme o de huir

en ese instante me extiendo en el espacio

suelto mi forma y nombre

vuelo hacia mí misma

sinfonía de ondas

pulsación

río profundo

en el viaje más lejos que conozco

 

 

Camila García Reyna

LA RISA

 

 

Sabe reír. En medio

del dolor se ríe

y juega.

En medio del dolor,

habla claro,

cuenta que todo es simple y claro:

un cuerpo, un mueble, las personas

que miran, hacen,

juegan;

asusta

su buen humor

para todo, su fastidio

por la ambigüedad.

Sabe reír:

"Nunca hubo ninguna cosa buena (el

sol, la gente) que

no estuviese compensada

con el dolor,

y al revés

por qué no al revés", dice.

 

 

Irene Gruss

para Hebe Uhart