20 de febrero de 2020

Poema de Eloísa Oliva

Me cuento a mí misma el cuento:
hubo una época en que todo
estaba entero
tu cuerpo era un elástico, tu cabeza
el centro de gravedad. Tenías fuerza.
La vida era un durazno
íntegro, dorado
todavía enganchado a la rama.
En la paciencia estaba el secreto.
Y no supiste, y después
ya estaba hecho. El chasquido
de esa rama al quebrarse
te golpea todavía la cara.
Vendada la cabeza, tratás
de recordar quién sos. A veces
hay una astilla, una luz, algo
no del todo inconexo.
Y te preguntás si quienes somos
es lo mismo que quienes éramos
si quienes éramos
es lo mismo que podríamos ser.


Eloísa Oliva
(extraído del blog de Jimena Arnolfi)

12 de noviembre de 2019

APRENDIZAJES

Hay batallas que misteriosamente a uno le conviene perder o dicho de otra manera, hay que trabajar las limitaciones propias hasta volverlas un estilo.

María Gainza en el blog de Eterna Cadencia

22 de octubre de 2019

LA LLUVIA, LAS COSAS

LLUVIA
Hoy llueve finito
sin parar
es un día de invierno en medio del verano
una lluvia de invierno
con ese recogimiento
esa serenidad resignada
adentro de la casa
laten las vidas
de todos los que la habitamos
late la casa viva
calentita por dentro
mojada por fuera
como una semilla
que va a germinar.


LAS COSAS
Siempre con las cosas
la ropa
los platos
los huevos duros
el agua de la canilla
los juguetes tirados
lo caliente
lo frío
lo suave
lo pesado
las cosas que entran
en una mano
eso es lo que tengo
para armar un mundo.


Roberta Iannamico
(Muchos poemas, Ediciones Neutrinos)

21 de diciembre de 2018

los motivos por los cuales lloramos
son en realidad pequeños y sin bordes,
hay que abrazar al río
porque es lo mismo que abrazar a los hombres
y hay que saber mutar
para volverse lago, volverse playa y monte.

desde la inmensidad del bosque
las ramas de arrayanes
nos marcan con sus dedos filosos el camino
entendemos que la naturaleza es nuestro medio
y que el amor no puede ser humano.

nuestro ambiente es todo el que se nutra
de flores, de árboles y de hierba
para dictarnos un manifiesto propio
escrito sobre piedra o sobre un muelle:

no vas a tratar de ser mejor que nadie
excepto que vos mismo unos momentos antes,
no vas a lastimar ningún ser a consciencia
porque los corazones rotos desequilibran
el ecosistema de nuestras esperanzas.

vas a dejar que la lluvia te acompañe
y que las olas se rompan como tus ilusiones
para pulir la roca.

recién entonces desde lo alto del cerro
las casas se verán de su tamaño.



Cecilia Martínez Ruppel

8 de noviembre de 2018

EN REMOLINOS




Déjame vivir este sueño
el mejor que he tenido.
Una flor
una flor
otra flor.
Un maestro
una causa
un efecto.
¿Quién sabrá el valor de tus deseos?
¿Quién sabrá?
Gira el sol
gira el mundo
gira Dios.
Energía misteriosa
resplandor.
Al soltar mi cuerpo en remolinos
resplandor.
Otra flor.
Paraíso
zona pura
perfección.
Florecer mirándote a los ojos
perfección.
Florecer mirándome a los ojos
perfección.
Florecer los dos
florecer.
Florecer los dos 
florecer
florecer.


Soda Stereo

9 de septiembre de 2018

SUMAS

                                
           caballo y caballero son ya dos animales



Uno más uno, decimos. Y pensamos:
una manzana más una manzana,
un vaso más un vaso,
siempre cosas iguales.

Qué cambio cuando
uno más uno sea un puritano
más un gamelán,
un jazmín más un árabe,
una monja y un acantilado,
un canto y una máscara,
otra vez una guarnición y una doncella,
la esperanza de alguien
más el sueño de otro.


Ida Vitale