Buscar este blog

4 de abril de 2021

POEMAS DE CARINA SEDEVICH

 

 

Siempre que llueve recuerdo el amarillo.

Pienso en el diente de león, sedoso,

que aquella tarde deshizo mi sobrina.

Y en su cabeza, como una gran cebolla,

fulgurante sobre el pasto húmedo.

 

*

 

Entre las ramas bajas del lapacho

la niña arranca flores amarillas.

Dice que piensa en esas flores

mucho tiempo.

Y yo sonrío.

Casi no pienso

hace mucho tiempo.

 

*

 

Esta tarde

la lluvia malogra

en mi recuerdo

un árbol

que nunca conocí.

 

 

 

 

 


Entre las ramas un benteveo canta.

Cuando era pequeña me apenaba.

Volveré a ser infértil, pura, magra.

Volveré a dejar crecer mi pelo.

Olvidaré mi sexo como suelo

olvidar la trama de los cuentos.

Pienso en la pena de los pájaros

como se piensa en un tatuaje viejo.


*


Atravieso el parque.

Las cotorras

calan la siesta con su risa

verde.


*


Sólo nubes en el cielo.

Mi hijo está triste por amor.

Y lejos.

 

*

 

Cipreses secos.

Si pudiera prestarte el corazón,

en este trance,

hijo.

 

*

 

Otra vez los benteveos.

Quizá mi hijo

hoy encuentre dramático

su canto.

 

*

 

Cruzando el parque

descubro otro gran nido de cotorras.

Prefieren ciertos árboles,

oscuros y grandes.

 

*

 

Querido hijo:

 

cruzar el parque

mirando hacia los árboles

te salva.

 

 

 

 

 

En una película oriental

los muertos eligen un recuerdo

para vivir en él como un insecto

inmóvil en un ápice de ámbar.

 

Buscan momentos sin exaltaciones

en los que no pudieron vislumbrar

resabios de pasado o porvenir.

 

Al fin,

prefieren recordarse solos.

 

 

Carina Sedevich, Un cardo ruso

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario