21 de diciembre de 2018

los motivos por los cuales lloramos
son en realidad pequeños y sin bordes,
hay que abrazar al río
porque es lo mismo que abrazar a los hombres
y hay que saber mutar
para volverse lago, volverse playa y monte.

desde la inmensidad del bosque
las ramas de arrayanes
nos marcan con sus dedos filosos el camino
entendemos que la naturaleza es nuestro medio
y que el amor no puede ser humano.

nuestro ambiente es todo el que se nutra
de flores, de árboles y de hierba
para dictarnos un manifiesto propio
escrito sobre piedra o sobre un muelle:

no vas a tratar de ser mejor que nadie
excepto que vos mismo unos momentos antes,
no vas a lastimar ningún ser a consciencia
porque los corazones rotos desequilibran
el ecosistema de nuestras esperanzas.

vas a dejar que la lluvia te acompañe
y que las olas se rompan como tus ilusiones
para pulir la roca.

recién entonces desde lo alto del cerro
las casas se verán de su tamaño.



Cecilia Martínez Ruppel

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